

En América existen diecinueve países considerados latinos, y Estados Unidos, aunque anglosajón, alberga una de las comunidades hispanas más grandes del mundo.
Entre sus 325 millones de habitantes, más de 60 millones son latinos, casi todos de origen hispanoamericano. Muchos han nacido en el país o han llegado como inmigrantes legales e ilegales.
De ellos, 26 millones se identifican como evangélicos, conformando un bloque religioso de gran influencia social y cultural.
El cristianismo domina la vida espiritual estadounidense desde los siglos XVI y XVII, cuando los colonos europeos trajeron consigo el protestantismo y el catolicismo.
Sin embargo, las estadísticas muestran un cambio profundo: la práctica católica disminuye mientras crece el número de hispanos que se declaran evangélicos o sin religión.
Según el Pew Research Center, el porcentaje de católicos hispanos baja de manera constante, marcando una transformación en la identidad religiosa del país.
Jessica Martínez, coautora de una investigación del Pew Research Center, explicó que el 55% de los encuestados hispanos dejó la religión de su infancia.
El estudio detalla que una parte significativa de los ex católicos se ha unido al protestantismo evangélico, mientras otra proporción similar se define como atea o agnóstica.
Paradójicamente, muchos de quienes abandonan la fe tradicional continúan creyendo en conceptos espirituales, como el mal de ojo, las maldiciones o los espíritus malignos.
Esta contradicción refleja lo que el profeta Jeremías expresó hace siglos: el ser humano abandona la “fuente de agua viva” para buscar respuestas en “cisternas rotas”.
Los nuevos “creyentes sin fe” reemplazan a Dios por teorías científicas o filosóficas: Darwin, con su idea de la evolución animal; Lemaitre, con el Big Bang; y Marx, con su visión materialista del ser humano.
Así, la pérdida de fe religiosa no elimina la necesidad espiritual, solo cambia sus símbolos y sus templos.
Mientras el catolicismo hispano retrocede, el evangelismo latino crece con fuerza en Estados Unidos.
La revista Time destacó en 2013 que los latinos protestantes representan el sector de mayor crecimiento religioso entre quienes asisten a las iglesias estadounidenses.
Los hispanos que se convierten al protestantismo buscan una relación directa con Dios, sin intermediarios, guiados por la lectura bíblica y la oración personal.
Según el Pew Research Center, existen 26 millones de evangélicos hispanos activos en el país. Ellos han fundado medios de comunicación, centros culturales y congregaciones numerosas.
En Texas y California, muchas iglesias superan los 500 miembros, consolidando comunidades sólidas y prósperas.
El líder Samuel Rodríguez afirmó que, al igual que los primeros inmigrantes europeos, los latinos ven en el protestantismo una vía hacia una vida estadounidense más plena y auténtica.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR