

El reconocido actor Dean Cain, famoso por interpretar a Superman durante los años 90, decidió llevar su fe a la pantalla grande. Inspirado en una historia real, Cain escribió y produjo la película “En el tiempo de Dios”, basada en el libro “Bendiciones en la obediencia” de Robert Fraley.
Esta obra narra la historia de Bob y Bárbara Fraley, un matrimonio que decidió adoptar a seis niños huérfanos tras un trágico accidente automovilístico que arrebató la vida de un amigo cercano.
Los Fraley eligieron actuar movidos por su fe, solicitando a los tribunales mantener juntos a los seis hermanos para integrarlos en su familia, donde ya criaban a cinco hijos.
Su decisión transformó el dolor en esperanza, demostrando que la obediencia y la compasión pueden crear una nueva vida para quienes más lo necesitan.
“En el tiempo de Dios” representa la tercera colaboración de Dean Cain con los productores Ryan y Heather O’Quinn, de Damascus Road Productions, quienes recientemente finalizaron la comedia familiar “Little Angels”.
Cain, además de interpretar papeles icónicos, ha dedicado los últimos años a proyectos cinematográficos que reflejan valores cristianos y familiares.
La película expone cómo la guía divina inspiró a los Fraley a actuar con fe y determinación, ayudando a otros en lo que denominaron “Los últimos días”.
El libro de Fraley explica que muchos de los conflictos que destruyen a las familias pueden evitarse cuando se elige la obediencia y se permite que Dios dirija las decisiones cotidianas.
Su mensaje central resalta que vivir en confianza espiritual produce una transformación profunda tanto en individuos como en comunidades.
La producción describe a los Fraley como un ejemplo de lo que una familia puede alcanzar al poner a Dios en el centro de su vida.
Su historia inspira a quienes buscan sentido y propósito en medio de la adversidad, mostrando que la fe puede multiplicar bendiciones incluso en circunstancias difíciles.
Hoy, la familia Fraley ha crecido hasta alcanzar 65 integrantes, entre hijos, cónyuges, nietos y bisnietos. Cada generación continúa el legado de amor, unidad y obediencia que comenzó con una decisión movida por la fe.
La película busca reflejar esa herencia espiritual y emocional, recordando al público que los actos guiados por el corazón y la confianza en Dios dejan huellas eternas.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR