

La Primera Iglesia Evangélica y Reformada de San Pedro Sula abrió su auditorio para servir a la comunidad durante la emergencia sanitaria.
Transformó su espacio en uno de los cinco mega centros de vacunación habilitados en la ciudad.
Con capacidad para 1.500 personas diarias, el centro ofreció atención tanto peatonal como vehicular, garantizando comodidad y seguridad.
El auditorio brindó servicio a los habitantes de los sectores más norteños de San Pedro Sula, facilitando el acceso a la vacunación.
La atención se desarrolló de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, bajo estrictas medidas de bioseguridad.
Con esta acción, la iglesia fortaleció la cooperación entre fe y salud pública, mostrando compromiso solidario con su entorno.
De esta manera, se integró activamente al esfuerzo nacional para proteger la vida y la esperanza de miles de hondureños.
Las autoridades de salud reconocieron la colaboración de la iglesia en la lucha contra el Covid-19.
El viceministro de Salud, Roberto Cosenza, expresó su gratitud por los resultados alcanzados en el auditorio PIER.
“Nos alegra ver cómo ha crecido la vacunación en este espacio. Hoy hemos superado la meta de más de mil trescientas personas”, señaló el funcionario.
El logro incluyó atención por autoservicio y atención peatonal, ampliando la cobertura a diferentes sectores de la población.
Durante toda la jornada, un grupo de miembros de la iglesia compartió mensajes evangélicos en distintos momentos del día.
Muchos asistentes escucharon con interés y varios aceptaron el llamado de salvación.
También se oró por los enfermos y se entregaron tratados cristianos a quienes acudieron, tanto caminando como en sus vehículos.
Así, el templo se convirtió en un espacio donde salud y fe se encontraron para sanar cuerpos y corazones.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR